La microfauna del suelo está compuesta por organismos menores que 100µm (Protozoa, Nematoda y Rotífera) (Swift et al., 1979), siendo los nematodos uno de los grupos más representativos de la fauna del suelo. Se estima que su densidad es de 2 x 105 individuos m-2 en suelos áridos y de 3 x 107 individuos m-2 en ecosistemas húmedos (Curry y Good, 1992). Presentan comunidades muy diversas (> 200 espécies) donde su composición refleja textura do solo, clima, biogeografia, agregado de materia orgánica y disturbios antrópicos y naturales (Neher, 2001). Existen evidencias suficientes que demuestran que las practicas agrícolas, ademas de alterar la disponibilidad de nutrientes del suelo, tienen una importe acción sobre las poblaciones de nematodes (Yeates & Hughes, 1990). Este trabajo tuvo como objetivo describir las comunidades de nematodes presentes en un sistema agroecologico bajo diferentes sistemas de manejo del suelo. Se trabajo en un área ubicada en el campo experimental de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), destinada a la producción de cultivos bajo una cultura agroecologica, libre de agroquímicos sintéticos y donde se pueden observar sectores con diferencias a partir, ya sea de manejo, así como del tipo y sistema de producción. Los tratamientos estudiados se caracterizaron por presentar diferente manejo del suelo como sigue: área libre de actividad agrícola (testigo), área trabajada con motocultor (AM) y una área con el suelo trabajado con laya (AL), herramienta de cuatro púas muy resistentes, que abre un pequeño surco que permite la lenta y pausada introducción de volúmenes de oxigeno y de agua. Cada uno de los tratamientos fue muestreado, a 10 cm de profundidad, tres veces en seis puntos al azar, formando estos una muestra compuesta. La extración de los nematodes, fue mediante el método de flotación-centrifugación (Caveness & Jensen, 1955). La determinación de los nematodos se realizó considerando las descripciones de Heyns (1971), Siddiqui (1985), Jairajpuri & Ahmad (1992) e Chaves et al., (1995). Mientras que para la determinación de los distintos grupos tróficos se siguió a Yeates et al. (1993). La comunidad de nematodes fue descripta através de los siguientes parámetros ecológicos: 1) Abundancia: abundancia total (número total de nematodes / 200 g de suelo); 2) Riqueza (R) y 3) Estructura trófica. La abundancia total media de nematodes vario de 1384 individuos/200 g de suelo en AL a 1964 individuos/200 g de suelo en el testigo, mientras que AM presento un valor intermédio de 1451 individuos/200 g de suelo. Fueron identificados 39 géneros de nematodos en todos los tratamientos. Los géneros identificados variaron en AL de 13 a 15 géneros, de 9 a 13 en AM y finalmente vario entre 15 a 23 géneros en el testigo. La comunidad de nematodes fue representada por cinco grupos tróficos: fitófagos (6 géneros), bacteriófagos (11 géneros), micófagos (6 géneros), omnívoros (8 géneros) y predadores con 8 géneros. En AL el 73 % de los nematodes reconocidos pertenecieron a los fitófagos destacandose los géneros Coslenchus y Helicotylenchus , 14 % a los bacteriófagos como Rhabditis y Eucephalobus, 10 % a los micófagos (Psilenchus y Tylenchus), 2% a los omnívoros e 1% a los predadores. En AM la distribución fue de 73% de fitófagos (Coslenchus y Helicotylenchus), 19% de bacteriófagos (Mesorhabditis y Rhabditis), 5% de micófagos, 2% de omnívoros y 1% de predadores. Por último en el testigo se presentó 38% de fitófagos (Coslenchus y Helicotylenchus), 19 % de bacteriófagos (Mesorhabditis y Rhabditis), 8% de micófagos (Psilenchus y Tylencholaimellus), 28% de omnívoros (Labronema y Dorylaimus) y 7% de predadores (Eudorylaimus). El testigo presentó la distribución más balanceada de grupos tróficos, lo que refleja mayor estabilidad y se relaciona con una menor acción antrópica, mientras que los sistemas que tubieron mayor perturbación, como AM y AL presentaron mayor población de fitófagos y menor de nematodes omnívoros, los cuales son indicadores de estabilidad. Estos resultados son coherentes con lo expresado por Freckman & Caswel (1985) quienes indicaron que los agroecosistemas, en general, son dominados por nematodes fitofagos y bacteriófagos. De la misma forma Mondino (2001) y Figueira (2002) reportaron resultados coincidentes para climas templados y tropicales, de América del Sur, respectivamente.